MORTEM POETAE
PRIMER MOVIMIENTO (Mortem)
Escuchad la trompeta, escuchad su clamor…
No hay tormento, sin un despertar del sueño etéreo…
No hay ocaso, sin un final que lastime la esperanza…
No hay verdad, que la que duele cuando el corazón asiente
a la resignación…
Al final de la carne, de los estímulos, de las
mentiras, de lo sutil del ensueño…
Escuchad la trompeta, su trueno anuncia el grito que
nunca oímos.
Las tempestades se vuelven reales…
Cuando el fuego se siente en la piel y no en las
pesadillas…
La columna de la verdad se resquebraja, cuando las
culpas son más que reales…
Agitad el velo de los ojos, ya no hay mentiras que nos
protejan del duelo…
La calma ya no es esperanza, sino el consuelo de la
locura…
De lo inevitable…
Abrid los estómagos a la daga del castigador…
Dejad que su juicio se vuelva el tormento, que acose
la ceguera de vuestras almas.
Que la piedad aquí solo es brisa para los insensatos.
Escuchad el grito de la agonía, la única voz que
acompaña al duro despertar…
De la locura, de creer que fuisteis escuchados o acaso
amados…
En una silueta de reflejos fatuos, delirios de ser únicos
y inmutables…
La caída es más dura, cuando os mentís por ser justos
y aclamados…
Falsos ídolos de barro, que volcasteis en sus vestidos
de vanidad…
Por atesorar palmas de consuelo en la ceguera de su necedad.
Canto cruciatus
Canta la
tierra y la brisa…
Canta el mar
y el ocaso…
Dejad que la
marea lleve la virtud al vacío de su terquedad…
Es la hora de
los atormentados, de los que caen con pie izquierdo al abismo de la flecha sin corazón…
De los que
lleven la marca de la lágrima negra en su regazo…
Canta el fuego…
Canta la
ceniza…
Deja que ella
lleve tu sombra a la noche de la última plegaria…
SEGUNDO MOVIMIENTO (Adventu Poetae)
Escuchad y abrid paso al peor de los atormentados…
Al que conjuro con la voz de las ninfas, al viento, la
brisa…
Del antiguo idioma.
Del que el velo cubre, el cantico del ánima…
Del pergamino de piel de cordero.
Del corazón en fuego, del velador de la noche y el
portal de otras puertas…
Del que agito la columna del Boas al ego…
Del que recito el trabajo de media noche…
Del que calla, la sutileza de los detalles…
Abrid paso y dad la bienvenida al anima etérea de
vestidos purpuras…
Cual firma de su fragua de su templo…
Profano en las columnas del que amo, escondiendo la
hiel en los tinteros de la ingenuidad…
Limpiad la mancha de barro que deja su llanto de óleo,
sobre el blanco y negro del mosaico sagrado de su cuadratura…
¡No seáis descorteses! haced la venia a su hipocresía
impoluta.
Digna marca del que escribió con la sangre del fénix ardiente…
Ejecutador de mentiras y verbo bífido, que sustrajo de
la inocencia la llama etérea del corazón…
El páramo es infinito, para tu viaje y la sequedad de
tu sangre es ahora la nueva sed que has de tener para alivianar tu lujuria insaciable…
La columna rota será su trono y desde ella su árbol quebradizo
acompañara la belleza profana de su virtud…
Canto Clamantis
Llora la
tristeza sobre la lágrima no derramada…
Lora la alegría
sobre la sonrisa muda…
Llora la
calma sobre la impaciencia…
¿Qué sordera
cubre su corazón?...
¿Qué ternura
recubre su impávida voz?…
Solo el
silencio reclama su mutis en su verbo agonizante…
TERCER MOVIMIENTO (POETAE RESPONSIONEM)
No oculte la tristeza en sus palabras, cuando me
introdujo una daga en mi corazón…
No mostré los colmillos cuando desgarro mi corazón,
con su piedad…
No cerré los ojos cuando su verdad me los arranco de
mi conciencia…
Solo extendí la izquierda, mientras ataba un nudo en
mi garganta, para ahogar mi alma, a la cruda verdad que dejo su sentencia…
La caída es una flecha de fuego que desciende el ímpetu,
para llevar el silencio a la culpa de cualquier esperanza…
Caí en desgracia al sentir su corazón escupir, sobre
mi belleza…
La locura es despertar antes de soñar…
La ironía es morder es suelo antes de tropezar…
Y aun así, me corone con las semillas de espigas que
armo con sutileza en mi esperanza…
Creyendo que con ello admiraría por lo menos la
fragancia de su otrora recuerdo de mi talento…
El tintero está roto y con el mis ganas de querer
recordarla…
La inspiración se volvió ciénaga sobre sus estímulos…
Y la hoja quedo envuelta de pétalos que la piedad
cambia por virutas de su menosprecio…
Solo un fracaso en los ojos de su alma…
Mi voz se apagó por el sello de su juicio y no
encuentro la forma de devolver el cristal dañado en su admiración…
Quede relegado a una memoria con olvidos, que retrata
su sentencia en mi corazón…
¿Acaso el final para dejar inconcluso mi final?...
¡Escuchad!
Díganle que no me abandone al ocaso…
Díganle que aun puedo recrear el amanecer en su ánima…
Si pudiera darle el último de mis versos…
Aunque mi garganta este rajada por la verdad de sus
labios…
¿Qué crueldad me ha de acompañar?
Me sentencio
Y yo no puedo hacer nada…
¡Calla negaste la realidad!
Yo la recree
¡Calla fuiste un pasado que ha de olvidar!
Yo fui su verdad
¡Calla ya no eres su admiración!
Fui su sonrisa en su corazón
¡Calla solo eres el murmuro de su pena!
Soy la mañana en su senil
¡Calla ya no hay bondad de tu mirada en su piedad!
Deje un sol ardiente en la caricia de su piel
¡Calla no hay verdad de ti en sus caricias!
¡Ella olvido!...
¡Ella dejo!...
¡Ella se resignó!...
¡Ella se ocultó!...
¡Ella es un flor oculta!...
¡Ella se enmudeció!...
No hay grito que la despierte de su ensueño
Solo eres un pensamiento que se pierde en su vanidad…
¿Y si solo dejo una pausa en su corazón que saboree
con sus labios la sed de los míos?
No hay resignación cuando la verdad se ha devuelto
para darte una fortuna infértil en su memoria…
No hay final con bondad para la que amo y ahora olvida…
No hay piedad para la que no admira lo sutil de tu
filo…
No hay despertar para la que desea el ensueño de su
vanidad…
No hay oportunidad para la que reclina la mirada a la desolación…
Perdido estas y ella no te admirara…
Perdido estabas y ella no desea buscarte más…
CUARTO MOVIMIENTO (MORTEN POETAE)
CANTO
RENUTIATIO
Sombría es la
noche, para los que fueron admirados…
Fría es la
mañana, para los héroes de voces y prosa olvidada…
Ambigua es la
belleza, para los verseadores que claman el ágape de las nereidas…
Oculta es la
victoria, para los que juegan con el corazón de las hijas de Eros…
Traicionera es
la gloria, para los poetas que aman con locura, el madero de las vestales de la
belleza…
Ingenuos son
los escritores, que pierden la vida por un sueño en un insomnio de necios
admiradores…
Perdidos son
los pasos, para los que juegan con el verbo traicionero de los que aclaman con
locura para luego olvidarlos por ídolos de barro de novedad ambigua…
Insensatos
los hijos de Eva que besan la piel del alma de mundanos mortales…
La daga está
servida, reclama la marca de tu verdugo, y adorna el bosque de los suicidas…
Nadie admira
a los que cantan la antigua voz de Eros…
Son todos
malditos… esbirros destruidos por mujeres mundanas
Nadie admira
el corazón de los titanes…
Son solo
barros olvidados en el templo de Ares…
Marcas de
huellas que la marea borra del corazón de Aries…
X
W.M.





