LUX LUMINUM
CANTO
LUZ LUMINUN
Brilla
Oh única Luz…
Brilla
Oh llama inmortal…
Brilla
Luz de Luces…
Deja que
tu realidad penetre todas las esferas…
desde el
principio hasta el fin.
Desde el
tiempo hasta el vacío único.
Desde el
velo del misterio hasta la certeza de mi corazón.
Da vida
a mi aliento, a mi latir, al sueño profundo de este universo.
Tu fuego
adorna el pilar de la creación y en ella los fénix vuelan inmortales
construyendo líneas de tiempo, que solo tu luz puede alcanzar…
Luz,
Luz, que cubre el eterno amanecer de tu principio cósmico infinito.
Primer
Movimiento:
ET RUDE EXCITATIO
Luz,
Luz, claman las animas sumergidas en las nieblas de un Estigia que se ha vuelto
un leve recuerdo, extraviado en los eones del tiempo.
Un
sollozo para el canto de la única voz, que incendia mi anima abrumada y no
consumada, uno de los siete fuegos que no conoce la carne del hombre…
¿Cuánto
tiempo ha pasado que olvide mi real nombre?...
-
¡Despierta!,
¡despierta!, di las palabras o no pasaras…
-
¡Un
mundano a tocado la puerta!, ¡descalza tus pies!...
Tu sombra perturba el equilibrio espiritual que
segrega el corazón del que porta el cáliz a la hora de la media noche, antes
del umbral.
Di tus intenciones o retira tu anima neófita
del portal.
Vi por
detrás de mi velo una luz, que no consumía mi corazón.
Vi a
través de los ojos cerrados una luz que no había visto nunca, aunque tuviera el
sol frente a mis ojos…
Vi por
en medio de mis palabras mundanas, una verdad que se deslizaba como un hilo de
humo, atravesando el impío cinismo y la ambigüedad de las leyes que serví fiel
a mis placeres…
Sin
perturbarse o corromperse manteniendo su brillo impoluto, como un hilo de luz
que atraviesa las dimensiones del tiempo, deformando para volver unir todo, a
una forma que nunca vi formarse.
Un
“solvet et coagula”, tan inusual…
Que
pensé en las palabras sagradas que apasiono a los alquimistas de hierro.
Y un
recuerdo se develo en el vacío mundano de mis recuerdos.
Confundido
seguí su brillo, aunque mis ojos estuvieran ya ciegos por perturbar su belleza,
con mi deseo carnal.
Continue
cambiando de cuerpo en cada crujir del tiempo, y perdiendo mi carne mortal en
el proceso.
Como si
una fuerte y sutil brisa atravesara a toda velocidad mi ser, hasta dejarme como
un desgarro, herido apenas sujeto por jirones de mi otrora carne de mortal.
Continue
ciego y cargando mi piel conmigo.
Hasta
este portal.
¿Qué más
podía hacer?, sino seguir la luz imperecedera, como una polilla sigue a la luz
infinita…
No
traigo daga ni acero conmigo.
-
¡Mundano!
¡Mundano!, cortad la cabeza de esta serpiente impía.
Tu sola vibración es una provocación.
Viniste como insecto a las puertas de un lugar
santo.
Y tú no pasaras.
Sin antes no haberte deshecho de la sombra
oscura que llevas contigo.
El Amo oscuro al que sirves no regala sus
esclavos a nadie.
Codicia con un hambre que no puede saciar
Y tu solo eres un alimento de su deseo.
¡Lárgate y vuelve por el sendero!.
No hay puertas que tocar, para el que no tenga
una voluntad que atraviese el Único Pórtico….
No has venido con daga, pero traes contigo la
marca de la muerte en tu senil.
No traes acero, pero llevas sangre en tus
manos.
Traes ambición y hambre de poder, un delirio
por ser admirado y tu hambre es tal igual que la de tu amo.
Deseas lo que ves y por ello ya no tienes ojos
que usar.
Si es que los has devorado, hasta asfixiarte
consumiendo toda luz que tú anima tuvo.
Eres un reflejo del vacío que te consumió.
Vuelve al sendero…
Vuelve al tiempo que te condena.
Vuelve a la tierra que te engendro.
No hay puertas para ti…
No hay revelación para tu verdad.
Si acaso tendrías una…
Canto
CLAMATIO AETERNA
Llora la
calma…
Llora la
piedad…
Llora el
tiempo…
Crudo es
el despertar
Para los
que rompieron el juramento.
Para los
que adornan el sendero.
Ecos de
un clamor que se pierde en las voces de los Eones del tiempo.
No hay
memoria para los que olvidaron su nombre
Para los
que vistieron con túnica morada, la antecámara de los despertares.
Llora el
cielo…
Llora la
tormenta…
Llora el
vacío…
Su ciclo
es la rueda con que gira el tormento.
Su
muerte la pausa que alimenta la vacuidad
Su luz
un hilo que se extingue del sol negro.
Segundo
Movimiento:
DESERTUM ITER
¡Qué
destino fatal!...
Expulsado
a una noche eterna, sin ver nada.
Solo el
dolor en mis pies desnudos, que tropiezan…
Como
recuerdos de mi soberbio cinismo.
Abrazando
la nada en el vacío de mis palabras.
Cargando
la fatiga de un orgullo que cansa, por todas las veces
Que cele
mi juicio, por algún error que negué cometer…
Triste
es el desamparo del ánima que apaga su calor…
A la
sordera del ensueño…
Las
brisas aquí son cuchillos que laceran mi sentir…
Como si
acaso no fuera ya demasiado saber lo que no pude comprender.
No hay
tiempo que medir en el ocaso de la noche.
Solo un
ruido de explosiones que hacen temblar, mi ánima temerosa.
No hay
piedad para el peso de mi corazón.
Si hay
algún lugar donde deba ir, ¿qué sendero me llevara a ese destino?...
Mientras
más permaneces quieto, mis pies se vuelven de piedra.
Y las
raíces de la tierra devoran mi locura.
Acercándome
más a un sueño que no repara.
Sino que
se perpetúa un ciclo de soledad, que no soporta la mente de un mundano.
Las
palabras se vuelven caos…
Vibraciones
que se repelen, por carecer de esa luz que las moldeaban.
Para sonar
al menos, en llanto perpetuo…
Es mi
condena…
Las
lágrimas de una piedra que debe aprender a ser guijarros.
Solo
adornos de este paramo…
De este
sendero desierto, donde mi nombre será polvo de estrellas.
O acaso
el olvido de un Dios muerto.
Abraza olvido
mi recuerdo y permite que entre tus memorias exista como lluvia.
Como una
gota que se desliza entre las cuerdas de los siete reinos.
Que mi
aroma bese sus vibraciones…
Hasta
que llegue al único reino donde el gran GADU me recuerde como roció sin memoria,
solo una gota de lluvia…
Que no
dañe la perfección de lo que existe y existió o existirá…
En todas
las calamidades de lo desconocido…
Libero
todo y dejo al viento mi suspiro…
La
realidad es el acertijo del ensueño.
No hay
presente, no hay un momento.
Solo un
pensamiento que se piensa en un bucle, que se engendra así mismo en el intento…
Canto
MEMENTO EXCITARE
¡Despierta!...
¡Despierta!...
No hay
muerte, en el ocaso…
No hay
pausa en la creación…
Nada
queda quieto…
Todo
gira, todo cambia…
Nada queda
en disonancia…
¡Despierta!...
¡Despierta!...
No hay
polvo que no lleve su canto.
No hay
olvido que no retumbe en su nombre…
En todas
las líneas del tiempo.
¡Ha
caído!
¡Ha
caído!
Un poeta
ha muerto…
Un
constructor de ciclos…
Ella
recogerá los versos que clamaste…
Ella
devolverá tus pedazos…
Y
reconstruirá tu templo.
Ella es
el ciclo y su matriz la vida…
La cueva
donde renacen todos los tiempos…
¡Fecundara
tu anima y te devolverá el halito que perdiste!.
Ella es
la puerta de ida y de vuelta…
¡Despierta!…
¡Despierta!…
Tercer Movimiento: DIVINUM IUDICIUM
-
Silencio
es el consuelo de la noche.
Su memoria un olvido que no permanece quieta.
Y Las plegarias una luz que alumbran la sala de
los tronos.
Deslízate para mí y lleva contigo la luz de tu
nombre…
El sabrá lo que llevas dentro.
Aun en lo oculto que tu corazón camufle…
No hay secretos en tu susurro ante las vestales
de la creación.
Tu halito devela la verdad de tus intenciones.
Eres una llama que por tu luz.
Arderas en un bello fulgor…
O en un fuego destructor.
Las ánimas se potencian por la experiencia, el
renacer y morir altera el color de su virtud.
Fue tu ánima una exclamación de su luz.
Es tu sendero el ladrillo que moldeas para
cambiar tu destino.
No hay posibilidades excluidas, ni limitaciones
para tu aprendizaje.
Solo el miedo corrompe el poder que ansias…
Solo el vacío hace ver lo que más temes perder…
La incomprensión es lo que tu juicio errado
cree acertar.
La mente siempre justifica lo que desea hacer.
Es un ciclo que perpetua el error.
Las ánimas vuelan eternas en su gloria.
Y todas ellas develan una forma del todo.
Gira y cambia tu mirar.
No importa como lo observes, todas forman parte
de una misma canción.
Y cada ciclo es un reinicio de la perfección.
Las estrellas llevan la vida y la muerte…
Como la parte más pequeña de ti…
Solo el hombre altera su ciclo.
Solo El, corrompe su vibración.
Gira y cambia tu baile.
Aun las manos del viento fluyen tocando los
ciclos en tu mente.
Él es el centro que no se perturba y tú el eco
de su extensión.
Tu juicio es el poema donde escribirás lo que
ansias tener.
Las palabras serán las cadenas que deberás
romper para crear llaves que liberen las huellas que tu sendero corrompió.
No hay fatiga en la desolación, solo el sueño
eterno que duerme la voluntad del hombre, que enreda más las redes de su
apatía.
Deja de pescar tormentas en tu ambición de
saber…
Deja que el silencio guie el caos que tomaste
por voz.
No es un poema lo que escribes, es un trueno lo
que perturbas…
Uno que aun el orgullo de los poetas equivoca
cuando no distinguen…
Lo sutil de lo efímero.
Promesa fatal que envenena la razón de la
emoción.
Aun en el sueño de los dioses, los ecos se
reinician cada vez que un justo recuerda el sendero de la copa sin derramar.
Canto IMPATIENTES
AD DAMNATIONEM
¡Juzgad el único hablo!
¡Juzgad el eterno canto!
¡Llevad su fuego al centro del templo!...
Que su danza sea su condena o su salvación…
Si es como el dragón o como llama de su
corazón.
¡Arde ánima!
¡Arde y baila que el azogue espera!.
Demuestra que tu fuego es esperanza…
Demuestra que tu baile es armonía…
Para tu salvación.
¡Armonizad!
¡Armonizad!
Vuelve a ser equilibrio en el color.
Vuelve a ser susurro y no trueno de dolor.
Que se devele su fuego
Es plomo o sal.
¡Que será!…
¡Que será!…
Cuarto
Movimiento: REDEMPTIO
Entre a
la noche como ceniza.
Entre a
la locura como una pregunta…
Y alce
un coro de salvación
Con lo
que tuve a mí alrededor.
Usando el
viento como mí pincel…
Dibuje una
brisa que imitara el cuerpo de un Dragón de fuego.
Que serpenteaba
sobre la delicada esperanza.
Para alzar
hacia el infinito un equilibrio que capture.
Lo vacío
de lo excelso.
Lo bello
de lo sutil…
¿Qué paso
a de dar la belleza para ser flor que adorne la piedad?.
¿Qué palabra
he de recitar, para sentir el estruendo de la quietud?...
Solo un suspiro
que silencie la exclamación del exceso.
Un coro
que siga girando sin desentonar el ritmo de un torbellino, que aprieta el paso
por girar cada vez más rápido en su centro vital…
El si
bemol de una canción que no apure su intento por ser un exceso…
La calma
ante la provocación, la combinación perfecta de estar despierto ante el ensueño
de la impresión…
El reflejo
de espejos de la cara oculta de la vacuidad…
El
encuentro armonioso de una fuerza que como pasión no suelta por tratar de ser más
que el exacto momento.
Deja que
mis palabras traigan a ti una caricia que adormite tu corazón.
Dejad que
mi fuerza llene el vacío.
Para impedir
que los excesos se incendien en llamaradas que corrompan su plenitud.
Hay belleza
en la extensión de la lágrima.
Hay calor
en la tristeza extinta…
Hay esperanza
en la desesperanza…
Y como roció
cubre la pena de su agonía…
Dejad entonces
que el fuego arda hacia si mismo.
Y que
lleve su intención sin decir su nombre.
Ocultando
su azogue al misterio del velo…
No atesoro
nada que mi carne desee…
Dejo que
la templanza sea el centro donde gire este torbellino…
Esperando
que su cima sea un hilo sutil que se evapore hasta llegar…
A ser roció
en la lágrima de un Dios.
Porque un
mortal no lleva inmortalidad a la razón de la creación…
Porque la
verdad no es prueba de justicia al juicio de la única piedad.
No hay
sentencias que puedan dar forma a lo que yace sobre tu mortalidad.
Somos ciclos
finitos para alzar torres de belleza perpetua.
Dejad que
mi ánima arda sutil, sin verter brillo que sature su verdadera luz.
La mente
no puede penetrar el portal, porque ella lleva consigo
Su presente
como arma, su realidad como recuerdo su propia rivalidad.
El fuego
es simple sin la pasión que incendia la razón…
El agua
es pura cuando el corazón no incluye su pasión…
El viento
es sutil cuando la mente no sopla en su voz…
La tierra
es sanadora cuando la ambición no la guarda para aclamar su pertenencia…
El éter es
inmortal no necesita de un dueño que reclame su nombre, ni su recuerdo…
El trabajo
está concluido.
Que lo
oculto selle mi voz, nada he tenido y de todo he sido dueño…
Fui una
voz y ahora un recuerdo…
Que la
llama devore mi Ser .°.
Canto RENAISSANCE
¡Redención!...
¡Redención!…
El que
estaba muerto renació…
El que
hablo con voz de trueno
Ahora es
un coro sutil sin dueño…
¡Redención!...
¡Redención!...
No hay posesión
de lo que no fuiste dueño…
No hay ataduras
de la cadena que no se forjo…
El vacío
devuelve lo sutil que fue.
No hay posesión
en lo que es etéreo.
No hay
congoja en lo que el miedo contamino…
No hay
hambre en lo que no se deseó…
¡Redención!...
¡Redención!...
La llama
vuelve al fin al fuego que lo ensamblo…
El ciclo
comienza con el despertar…
Las ánimas
se alimentan con la muerte…
qvi
vivens ledit morte medetvi
Mueres
para vivir.
Y en
ella renaces para morir…
¡Redención!...
¡Redención!...
X W.M.

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